proceso para la prevención, reducción y control
proceso para la prevención, reducción y control
“Un riesgo no identificado y manejado, es una pérdida económica asegurada y compromete la continuidad de las organizaciones”. Esta es una de las principales máximas de los expertos en el tema, de allí la relevancia de contar en las empresas con un proceso organizado de gestión del riesgo que les permita su sostenibilidad.
El ciclo de vida de la gestión de riesgo según la ISO 31.000, es un marco de trabajo sistemático para identificar, analizar, evaluar y tratar los riesgos que puedan afectar a una organización. Este se resume en cinco etapas:
El primer paso es reconocer los riesgos potenciales que podrían afectar a los procesos de la organización. Esto implica considerar diferentes aspectos, incluyendo participantes, recursos y objetivos. La identificación de riesgos debe documentarse cuidadosamente para tener un registro claro de los riesgos potenciales que pueda tener la entidad.
Una vez se haya identificado los riesgos, es necesario realizar un análisis para comprender su impacto potencial en la organización, esto implica evaluar la probabilidad de que ocurra el riesgo y la gravedad de sus consecuencias en caso de materializarse. Sobre la base de este análisis se debe desarrollar un plan de respuesta para cada uno de los riesgos identificados, priorizando en los que causan mayor impacto en la organización.
En esta etapa se toman todas las medidas para tratar los riesgos previamente identificados y analizados, esto puede implicar evitar el riesgo, reducir su probabilidad o impacto, o transferirlo a otra parte. La decisión de cómo tratar un riesgo debe basarse en su análisis y en los recursos disponibles de la organización.
Para ello es importante vigilar los riesgos de forma continua para asegurarse de que los planes de tratamientos sean efectivos, esto implica realizar revisiones periódicas y actualizar los planes según sea necesario. Recordar que el riesgo es dinámico y no es estático, y así como cambian los riesgos se debe cambiar también su modalidad de intervención. El monitoreo también ayuda a identificar nuevos riesgos que puedan surgir en la empresa.
Esta es esencial en todas las etapas del ciclo de vida de la gestión del riesgo. Es importante comunicar los riesgos a todas las partes interesadas relevantes, incluyendo empleados, clientes y comunidad, haciendo principal énfasis en la alta dirección. La comunicación efectiva ayuda a garantizar que todos comprendan los riesgos y cómo se están gestionando.
El ciclo de vida de la gestión del riesgo proporciona un marco de trabajo sólido para ayudar a las organizaciones a gestionar sus riesgos de manera efectiva. Al seguir este ciclo de vida, las instituciones pueden reducir su exposición a pérdidas y mejorar sus posibilidades de alcanzar sus objetivos.
¡TU EMPRESA YA ANALIZÓ LOS RIESGOS?
Te invitamos a realizar este autodiganostico gratuito para conocer qué tan preparada está tu organización ante eventuales riesgos que puedan impactar la continuidad del negocio:
https://gestiondelriesgo.crantioquia.org.co/autodiagnosticogestiondelriesgo/
